Sintió pasos en la noche y se incorporó con sobresalto:-¿Eres tú, Cordelia?... Responde.
-Sí, soy yo- replicó ella desde el fondo del pasillo.
Entonces se durmió.
Pero a la mañana siguiente habló con su mujer -que se llamaba Clara- y su sirvienta -que se llamaba Eustolia.
Le dijo a su esposa:
-Clara, tengo que contarte algo que me estremeció la noche anterior.
-Dime qué pasa, me estás asustando.
-Recuerdas que yo me he casado dos veces...
-Sí, lo sé. Yo soy tu segunda esposa: al morir tu primera esposa, Cordelia, nos conocimos ¿Pero qué pasa?
-Buenos pues anoche me visitó y no sé, pero creo que algo quiere.
Clara muy angustiada y nerviosa sólo bajó la mirada y se puso a pensar que Cordelia regresó a vengarse de ella, ya que tuvo que ver con su muerte.
-¿Te pasa algo?- le dijo su esposo.
-No, claro que no. Sólo fue la impresión.
A la mañana siguiente él se levantó y notó que su esposa estaba muy fría.
-Dime qué pasa, me estás asustando.
-Recuerdas que yo me he casado dos veces...
-Sí, lo sé. Yo soy tu segunda esposa: al morir tu primera esposa, Cordelia, nos conocimos ¿Pero qué pasa?
-Buenos pues anoche me visitó y no sé, pero creo que algo quiere.
Clara muy angustiada y nerviosa sólo bajó la mirada y se puso a pensar que Cordelia regresó a vengarse de ella, ya que tuvo que ver con su muerte.
-¿Te pasa algo?- le dijo su esposo.
-No, claro que no. Sólo fue la impresión.
A la mañana siguiente él se levantó y notó que su esposa estaba muy fría.
Ella había muerto.
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